El futuro de la movilidad pasa por la descarbonización. Así lo hemos decidido porque lo consideramos necesario para frenar el ritmo al que avanza el cambio climático. En el caso concreto de España, tenemos el objetivo de alcanzar los 5 millones de vehículos eléctricos para el año 2030. Para hacernos una idea, teniendo en cuenta que en España hay unos 25 millones de turismos, esto representa un 20% del parque total (en otras palabras, 1 de cada 5 vehículos). El ritmo actual de matriculaciones parece evidenciar que no llegaremos a esa cifra. Aun así, vamos a hacer una estimación de la energía que será necesaria para alimentarnos, sea en 2030 o en una fecha posterior, y, por supuesto, si tenemos capacidad de alimentarlos con energía renovable.

España avanza a buen ritmo en el proceso de descarbonización del sistema eléctrico. A finales de 2023, la capacidad de generación instalada era de 125 GW, de los cuales 80 GW (un 64%) son ya renovables, destacando en primera posición absoluta (desde 2022) la energía eólica, con 31 GW, mientras que la fotovoltaica alcanza la tercera posición, con más de 25 GW instalados, y la hidroeléctrica se coloca en cuarto lugar, con 17 GW.

También es destacable la progresión que han experimentado las nuevas formas de generación, especialmente la fotovoltaica, que ha pasado de menos de 5 GW en 2018 a más de 25 GW en 2023: en sólo 5 años su capacidad se ha multiplicado por 5.

No obstante, estas energías tienen el inconveniente de no ofrecernos una disponibilidad 24/7: en una noche sin viento en temporada de sequía no podremos apoyarnos en ellas para generar electricidad. Necesitamos otras opciones que garanticen la estabilidad del sistema. Aquí entran en juego el gas natural (26 GW instalados en ciclo combinado y algo menos de 6 GW en cogeneración) y la nuclear (7 GW actualmente en servicio, pero con cierre programado de aquí a 2035). Como puede observarse, ciclo combinado y cogeneración suman más potencia instalada que la eólica.

Volviendo ahora a las necesidades de suministro eléctrico de un parque de 5 millones de turismos, estimar las siguientes cifras: conectados a cargadores lentos de 7,4 kW, estos vehículos requerirán 37 GW de potencia, es decir, casi el 50% de la capacidad renovable instalada a día de hoy (la cual, obviamente, ya se está utilizando para otras finalidades). A esto habría que añadir que, para que estos vehículos se alimenten de energía renovable, será necesario recargarlos cuando la energía producida lo sea de este origen: en días soleados, en el caso de la fotovoltaica, cuando sopla el viento, en el caso de la eólica. Esto significa que la recarga de vehículos eléctricos con energía 100% renovable sólo será posible si se dan las condiciones meteorológicas adecuadas en el instante en que se produce la recarga.

Sin entrar en otro tipo de juicios de valor, podemos concluir que, si no avanzamos aún más rápido en la instalación de plantas de generación de energía renovable, fotovoltaica o eólica, o de almacenamiento de electricidad, y se mantienen los plazos previstos para el desmantelamiento de las centrales nucleares, corremos el riesgo de caer en la paradoja de estar sustituyendo vehículos de combustión por otros eléctricos que, no obstante, se alimentarán de electricidad generada a partir de combustibles fósiles.

Un saludo, F