Una vez finalizado el primer semestre del año, es buen momento para analizar los datos de matriculaciones publicados por las asociaciones sectoriales y que pueden encontrarse en este enlace.
Hay muchas fuentes que analizan y evalúan los datos del mercado de turismos, pero no es tan fácil encontrar voces que dediquen su atención a los vehículos de uso profesional: comerciales e industriales. Por eso, vamos a orientar nuestras reflexiones hacia el conjunto de vehículos que, por lo intensivo de su uso, tienen mayor impacto sobre las emisiones, tanto de gases de efecto invernadero como de contaminantes tóxicos.

La primera “sorpresa” que nos encontramos es que, frente a un mercado de turismos que apenas crece un 6% – y esto, en buena medida, gracias al impulso de las matriculaciones de vehículos de alquiler (+38%) – el mercado de comerciales crece más del 18%, superando las 85.000 unidades. Por su parte, los industriales crecen casi el 22% y superan las 16.000 unidades (más de 10.000 tractocamiones). Por último, con más de 2.300 unidades, las matriculaciones de autobuses y autocares crecen más del 28%
Estas cifras evidencian la solidez de un sector esencial para el desarrollo económico y garante del derecho a la movilidad, como es el de la logística y, más concretamente el del transporte por carretera, tanto de personas como de mercancías. Además, es un sector generador de empleo y de riqueza y aportador de cuantiosos ingresos a las arcas públicas a través de, entre otros, el impuesto especial sobre hidrocarburos.
Al mismo tiempo, este sector es uno de los primeros emisores de GEI: en España, concretamente, el 25% de las emisiones de CO2 provienen del transporte y, de esto, el 95% corresponde al transporte por carretera.
Lo sorprendente es que, mientras las matriculaciones de motores de Diesel retroceden más de un 18% en el caso de los turismos, en el caso de comerciales e industriales, las mismas ¡crecen más del 23% y representan casi el 90% del total!
Por otra parte, las matriculaciones de turismos eléctricos e híbridos convencionales crecen un 5% y un 35%, respectivamente. En contrapartida, en comerciales e industriales las mismas ¡caen un 27% y un 16% y apenas llegan al 5% del total!
Si esto está ocurriendo es, sin lugar a duda, porque no se dan las circunstancias necesarias para avanzar en el camino hacia las emisiones cero:
- En primer lugar, no se dispone de la infraestructura de recarga necesaria para garantizar la actividad de transporte con los requisitos de disponibilidad y fiabilidad que la sociedad requiere hoy en día.
- En segundo lugar, es necesario garantizar que la energía suministrada desde los puntos de recarga es de origen renovable, y ya hemos explicado anteriormente que, aunque creciente, la disponibilidad de energía verde en España es aún insuficiente, más aún si tenemos en cuenta nuestras ambiciones en materia de electrificación.
- Por último, en un contexto donde la rentabilidad está cada vez más erosionada, un transportista difícilmente puede permitirse “dar el salto” hacia la movilidad descarbonizada si, al final del día, la cuenta de resultados acaba arrojando pérdidas.
Si verdaderamente queremos apostar por un futuro con menores emisiones y con menor dependencia de las energías fósiles, es necesario que toda la sociedad en su conjunto demuestre un compromiso firme por la sostenibilidad, por la descarbonización y por la eficiencia energética en todos los ámbitos de la actividad económica, política y social.
De lo contrario, no pasaremos de una declaración de buenas intenciones.
Un saludo, F